Como ejecutivo, ya debes haber aprendido cómo planear, priorizar y cómo racionalizar tu trabajo.

Una pregunta importante que debes responder es ¿cómo ayudar a tu equipo a hacer lo mismo?

Comienza por crear un buen ejemplo, recuerda que solo se predica con el ejemplo. Sé astuto en cómo distribuyes las horas en tu día de trabajo – las reuniones a las que asistes, los correos electrónicos que respondes  y los proyectos en los que te enrolas – definido esto, entonces tu equipo podrá seguir tu ejemplo.

Ayuda a tu equipo definiendo límites, delineando metas clave y analizando la capacidad de la gente para ejecutarlas. Luego reúnete con los miembros de tu equipo uno por uno para comunicarles tus prioridades y expectativas.  Di a cada persona las dos o tres tareas principales en las cuales quieres que se enfoquen y dales la capacidad de eliminar o delegar tareas irrelevantes.

Asegúrate de que todas las reuniones tengan un propósito definido y reserva el tiempo sin actividad en calendarios compartidos y organizados; esto ayudará a que todo el trabajo se lleve a cabo en su totalidad.

Si deseas información más específica acerca de las diferentes estrategias que puedes implementar en tu empresa para impulsar la productividad, acude un consultor experto y guía a tu equipo al éxito.