La mente controla el cuerpo, esa es la creencia enraizada durante años en el imaginario colectivo. Efectivamente, si modificamos nuestra mente, nuestro cuerpo, como un espejo, también cambia. Pero, ¿existe la posibilidad que pueda ser al revés? La psicóloga social, Amy Cuddy en su plática TED “Your body language shapes who you are” (la segunda más vista en la historia), afirma que si se cambia el cuerpo también cambia la mente, las emociones. La realidad es que, la mente y el cuerpo trabajan en armonía.

Realicemos el siguiente experimento, préstale atención a tu cuerpo por unos momentos y hazle una pequeña revisión: ¿Cuál es tu postura ahora mismo? ¿Estás encorvado, empequeñecido? ¿Tienes las piernas cruzadas? ¿Tus codos están apoyados en la mesa? Te lo pregunto porque como leerás a continuación, las posturas corporales que asumimos durante el día, no sólo determinan cómo nos ven los demás, también afecta la manera en la que pensamos sobre nosotros mismos y, como consecuencia, el nivel de éxito en lo que hacemos.

Por ejemplo, cuando ganamos una competencia, un juego, o simplemente cuando estamos entusiasmados por un proyecto, nuestra pose cambia. Nos hinchamos de un profundo orgullo, abrimos nuestros brazos, y en general, nos expandimos. Sin embargo, cuando perdemos o nos encontramos a la defensiva, ya sea porque se acerca una temida retroalimentación, una entrevista de trabajo o tenemos una cita con un cliente importante o agresivo, solemos cruzar los brazos, nos tocamos el cuello y nos hacemos pequeñitos.

Cuddy, junto con Dana Carvey y Andy Yap, llevaron a cabo un experimento sobre cómo las expresiones no verbales de poder (es decir, posturas expansivas, abiertas y que ocupan espacio) afectan los sentimientos, comportamientos y niveles hormonales de las personas. Ellos afirman que si adoptas por dos minutos “poses de poder”, tus niveles de testosterona incrementarán, tu cortisol disminuirá, tu apetito por el riesgo y la aventura aumentará, y en general, desarrollarás una mejor actitud ante los retos. En resumen, esa adrenalina que sientes después de lograr una gran victoria –la confianza de que puedes llevar a cabo prácticamente cualquier tarea- surge cuando te estiras.

En otras palabras, las posturas corporales asociadas con el dominio, la superioridad y el poder, elevan la confianza, la seguridad y el desempeño. Dichas poses influyen directamente en la manera en que nos sentimos cuando las realizamos y nos ayudarán a replicar esa sensación de empoderamiento antes de una situación de estrés; es así como moldeamos nuestros pensamientos a través de nuestro cuerpo.

Como líder de una companía o si tienes la meta de construir tu propio negocio, necesitas seguridad en ti mismo, pero sobre todo, estar dispuesto a jugártela. Por eso, te reto a asumir una posición de poder antes de la próxima situación difícil que se te presente. Programa tu cerebro para lograr lo mejor de la situación. Eleva la testosterona y baja el cortisol; sólo necesitas tu cuerpo, privacidad y dos minutos para cambiar dramáticamente el rumbo de tu vida.

Te compartimos las poses de poder que menciona Amy Cuddy en su charla. Puedes ver la fuente original aquí.

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Si cuando te preguntamos cuál era tu postura, te identificaste con lo que escribimos, te sugiero que nos contactes para que te contemos cómo podemos ayudarte a ti y tu equipo.

Fuentes: