“Hace unos días asistí a una reunión muy importante con dos colegas, uno de ellos con mucha experiencia dentro de la empresa (A) y el otro recién incorporado (B). En conjunto decidimos que B haría la presentación de la compañía y la propuesta de la solución que llevábamos. Se trataba de un cliente importante, por lo tanto, era una gran oportunidad para que B se fogueara. El encuentro fue bien en términos generales, sin embargo, en algunas ocasiones A y yo, tuvimos que auxiliarle para refutar observaciones del cliente. Al término de la reunión y mientras regresábamos a la oficina, A estaba muy alterado; en su opinión, la reunión había sido un desastre, así que empezó a señalarle a B punto por punto sus equivocaciones, poniéndolo en evidencia…” – Elisa, Project Manager.

 

Lamentablemente, situaciones como la anterior se dan con mucha frecuencia, y afectan negativamente la percepción de la retroalimentación por la distorsión que produce cuando no es abordada de forma correcta. ¿Cómo se habrá sentido B? ¿Crees que A podría haber esperado a otro momento para no “ponerlo en evidencia”? En medio de lo que parece ser una diatriba contra su persona, seguramente a B le resultará difícil reconocer cómo aquella “retroalimentación” podría ser utilizada para mejorar su rendimiento. Entonces, ¿cómo podemos dar una retroalimentación productiva?

La retroalimentación debe darse en el momento adecuado, por ejemplo, durante una plática espontánea e informal después de una situación compartida. Durante la charla podrás expresar tu opinión –buena o mala- siempre que elimines por completo las evaluaciones y la conviertas en una actividad enfocada en enseñar y ayudar, no en criticar.

Si criticas sin aportar soluciones concretas, es posible que seas mal interpretado y compliques el proceso de aprendizaje de la persona con la que estás conversando. Todo lo contrario ocurriría con una retroalimentación realizada correctamente, ya que puede proporcionar grandes beneficios para las partes involucradas:

  • Genera impacto positivo en la persona que la recibe.
  • Las opiniones expresadas en un clima de confianzas son más sinceras, dado que la persona se encuentra libre de la ansiedad que genera una reunión formal.
  • Evita la saturación de momentos formales y regulados específicamente para dar retroalimentación dentro de las compañías.
  • Refuerza comportamientos positivos que la persona haya llevado a cabo en un momento determinado.
  • Genera reflexión sobre ciertas áreas de mejora sin que sea interpretado como una crítica.
  • Ayuda a crear cultura de mejora constante en la compañía.
  • Incrementa su efecto positivo al reducir el tiempo entre la acción realizada y la retroalimentación recibida.

 

La retroalimentación, todo un arte de la comunicación

La retroalimentación, todo un arte de la comunicación

 

Algunos consejos generales para dar retroalimentación:

  • Crea el espacio y el momento adecuado con el interlocutor para que esté preparado para recibir retroalimentación: busca un lugar óptimo para la conversación (un café, durante el almuerzo, en un parque, etc.)
  • Usa un lenguaje corporal casual y un tono de voz adecuado.
  • Sólo otorga retroalimentación cuando has observado el evento directamente; evita comunicar comentarios de terceros.
  • Cuando la conversación sea sobre un área de mejora, intenta hablar con él/ella lo antes posible y en privado. Cuanto más tiempo transcurra, menor será el efecto de la retroalimentación.
  • Cuando manifiestes tu opinión, sostén la mirada con tu interlocutor.
  • Transmite tu punto de vista de forma clara y precisa.
  • Utiliza un lenguaje en primera persona, manifestando tu objetividad y tu voluntad de ayudarle a mejorar.
  • Escucha atentamente y haz partícipe de la retroalimentación a quién lo recibe. Él/Ella debe tener la oportunidad de discrepar y realizar preguntas.
  • Haz de la retroalimentación una responsabilidad diaria, no una actividad esporádica.

Cualquier persona puede dar y recibir retroalimentación, siempre que sea oportuno, objetivo y se cuente con el consentimiento del interlocutor para escucharlo.

Piensa en el testimonio inicial. Sin duda, B hubiera estado mucho más receptivo, si A hubiera tenido mayor conocimiento del tema para realizar una retroalimentación de forma correcta. Sobre todo, porque se trata de un ejercicio de comunicación constante donde puedes guiar, desarrollar y mejorar el desempeño de tu equipo. No lo desperdicies.

 

La retroalimentación, todo un arte de la comunicación 02

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